Sin embargo, una novela, ¡eso sí! De muchas páginas repletas de aventuras y planteamientos filosóficos, con cientos de personajes en intrincada conexión y ubicados en lugares exóticos, en elegantes ciudades; que mantuvieran extensos e ingeniosos diálogos difíciles de seguir para el lector, pero que albergaran toda la esencia de la buena literatura, esa que no se queda en la superficie de las cosas y hay que saber leer entre líneas. Algo profundo y al mismo tiempo fascinante y entretenido; un clásico que perduraría y se seguiría leyendo mucho después de su muerte en las aulas de estudiantes de literatura.
Por supuesto sufriría durante el proceso creativo; se documentaría profusamente en oscuras bibliotecas, robaría horas al sueño, viajaría a las localizaciones para dar veracidad y coherencia al relato, emplearía todo su tiempo y su esfuerzo, todas las técnicas narrativas aprendidas de los clásicos... Pasaría muchas noches en vela, bebería y fumaría hasta deteriorar su salud, sería el precio a pagar por vaciar todo lo que llevaba dentro, una apuesta a todo o nada.
Luego vendría el éxito, las entrevistas en televisión, los viajes de promoción, los eventos rodeado de bellas señoras y elegantes caballeros con los que mantendría cultas conversaciones en una atmósfera de sofisticado glamour en el hall de hoteles de medio mundo en los que firmaría con mucho gusto los ejemplares de su libro.
Si. Así sería...
La mediocridad no era una opción.
Tac, tac, tacatac, tacatacatac, tac... rrrrrrr.... tacatac, tac, tacatacatac... rrrrrrr
El ruido de las teclas de las máquinas de escribir se fue haciendo cada vez más nítido, martilleando en su cabeza soñadora, mezclándose con el zumbido de las aspas de los ventiladores y con las lejanas campanadas del reloj de la iglesia cuya torre asomaba al otro lado de los ventanales de la oficina de "La Dolorosa", Seguros y Reaseguros, que marcaban las dos de la tarde de un calurosísimo dos de julio.
Se acabó la media hora de descanso.
Sintió una mano posada en su hombro y esa odiosa voz...
-Ernesto, ¿estás bien? ¡Deja ya de soñar! jajajajaja
-¡Vamos hombre! Sabes que tienes que presentar ese informe antes de las cuatro...
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